Desde un sueño

Yo era muy pequeña y soñaba con esto.
Soñaba esta tienda tal como es.
Soñaba con estas tartas, tan perfectas que las creía imposibles.
Con tres años esperaba que mi abuelo se fuera a dormir la siesta y me encerraba en su cocina.
Mezclaba cacao  con leche y rellenaba cáscaras de huevos tratando de hacer huevos de pascua. Mezclaba harina, azúcar y agua y lo cocinaba en la plancha de la carne tratando de hacer tortitas.
Cuando aprendí a leer enloquecía con el libro de Doña Petrona y buscaba recetas en las que no tuviese que batir la mantequilla con el azúcar.... es que me resultaba imposible batir esa "cosa" tan dura con un simple tenedor.
En casa todos reían con los resultados fallidos de mis intentos de tartas. Teníamos un perro que se ponía triste cuando me veía en la cocina...pues generalmente era el único que se atrevía a probar mis "delicias" y muchas veces, luego de mascarlas y mascarlas, se daba por vencido, las escupía y se alejaba cabizbajo y abatido.
Pero yo insistía  y me enamoraba de las  estampitas de Sarah Kay donde se veían mesas de te con deliciosos y perfectos pastelitos, cake stand ... y seguía creciendo mi fantasía.
Con los años llegó Utilísima, otros programas de TV con miles de recetas, internet...
Hice muchas cosas en mi vida, infinidad de trabajos pero, ante todo, fui mamá. Parí seis hermosos niños desde los profundo de mi alma. Les hice ricas tartas, fueron mis primeras víctimas y mis primeros agasajados. Víctimas de tartas frustradas y agasajados de mis primeros logros.
Entre mamaderas, pañales, horas de tetas y crianza nunca dejé mi sueño y seguí probando, investigando y ya batiendo la mantequilla a punto pomada. Tomé clases, todas las que pude y, gracias al apoyo incondicional de la primer persona que creyó en mi: mi esposo, entre un niño y otro,  pude estudiar repostería.
Cada elemento que compraba, cada clase que tomaba,  eran pequeños tesoros (ser madre de 6 niños es uno de los emprendimientos más caros que he asumido) y del tiempo robado a esos 6 pequeños retoños que eran como un apéndice mío, acostumbrados a una madre full time, acaparadora y apegada a más no poder.
Circunstancias de la vida hicieron que el destino nos trajera a España. Aquí llegamos, cargados de sueños, de niños y nos encontramos con una vida casi soñada. Distribuía mi tiempo entre viajar, conocer, disfrutar, ser mamá y escribir...y así comenzó esta aventura.
Comencé a escribir sobre nuestra vida en España. Quería compartir nuestro día a día con la familia que estaba lejos y arranqué, tímidamente, con mi primer blog de mamá por 6. Luego, como nunca puedo estar quieta, comencé a escribir otros blog de aventuras de mis niños, de fotos de artesanías que iba haciendo, y de TARTAS! 
Ese es el instante que arranqué  con este blog. Tímidamente fui compartiendo fotos de viejas tartas, de nuevas ... de recetas y luego surgieron las clases, los encargos de tartas...todo fue como una gran bola de nieve que no se sabe casi como comenzó y no podía detenerse...y para que detenerla?
Era el momento, el que soñaba desde los 3 años. Era el momento de aplicar tantos años de experiencia en este arte, tantos años de amor a la pastelería, tanta pasión....era mi momento. Estaba decidido. Había que abrir una tienda.
Y cómo se hace? Yo no soy empresaria...yo se hacer tartas y se ser mamá...por donde empiezo?
Pues allí mismo estaba la respuesta: la organización familiar que aplicaba cada día la llevaría a mi nueva empresa y, del mismo modo que en casa, nunca dejaría de aprender, de escuchar de quien sabe y de quien no, nunca dejaría de observar a todos los locos bajitos ( y no tanto) que andan por el mundo derrochando sabiduría. La empresa la organizaría desde el orden, desde la organización económica, desde los presupuestos para todo, desde la previsión y desde el esfuerzo.
Transformar un sueño en una pequeña empresa no es nada fácil. Se requiere de tiempo, paciencia, horas de perseverancia, ganas, y nunca dejar de creer en lo que uno siente. Se tiene que estar dispuesto a soportar, a reinventarse cada día, a detenerse y mirar una y mil veces donde esta el error y  jamás conformarse ni dejar de creer en la autosuperación.
Se tiene que empezar de a poco, de a bajo, no creerse que siendo grandes y ostentosos nos irá mejor, se tiene que crecer en la medida que la empresa crece, y se tiene que aprender de cada error, de cada vez que nos sentimos tontos o  llenanos de orgullo,  de cada vez que nos enamoramos de nuestros trabajo.
Nunca, nada que se haga con pasión, con ganas, con real esfuerzo, puede ir mal, aunque sintamos que no, aunque las fuerzas decaigan y nosotros con ellos, a sacudirnos las miserias y a reinventarnos cada día, porque los sueños son pero cuando los hacemos realidad y entregamos nuestras vidas a ellos, pues la satisfacción es tan grande que no cabe en el alma.
He logrado llevar adelante dos sueños que cualquiera creería incompatibles: la maternidad de 6 niños  y mi pequeña empresa de tartas y si me pregunta como: Pues creyendo en mi y en ellos. Sacando lo mejor de mi y lo mejor de cada uno de ellos. Haciéndome responsable de mi parte y a ellos responsables de las suyas.

Es todo por hoy.
Nos hablamos.


ZAPATILLAS DE BALLET

Tartas que me enamoran.



Simples, con terminaciones impecables y pequeños detalles...

¡Así me gustan a mi!

Hablamos.
Mariana

Tartas desnudas o Naked Cakes.

Una nueva tendencia se apodera de las bodas y los grandes eventos.
Luego de haber sobrecargardo las tartas hasta puntos increíbles,
rompiendo la barrera del buen gusto y lo refinado, 
 ahora llegan estas tartas, simples y bonitas, 
como queriendo remotarnos a nuestras raíces, 
a las tartas de las infancia que
nos hacían nuestras abuelas y madres con tan pocos elementos,
buen gusto y delicioso sabor.



La simpleza de esta tarta acompañó la mesa de postes de la
boda que realizamos el pasado mes de abril en

Crema de vainilla con frutos silvestres fue el sabor elegido por los novios.


Les dejamos algunas otras fotos que nos han hecho llegar y que nos han encantado.
Muchas gracias Inma de Finca "El Campo"





Seguimos hablando.
Mariana